A Liliana Suárez de García le
mataron a su hijo en un partido que la Selección jugó en Uruguay, en 1995. Como siempre
pasa, la Justicia
no descubrió nada. Ella investigó por su cuenta. Se metió en el corazón de la
barra de Morón y hasta estuvo de frente con los asesinos. A Grondona le dijo en
la cara lo que otros apenas murmuran a escondidas. Hoy es la presidente de
Salvemos al Fútbol. Y el que sigue es el espacio que el damos para que se
exprese.
