“Lo que acabas recordando no es
siempre lo mismo que lo que has presenciado”. A las pocas líneas de haber
empezado, esta es unas de las primeras ideas que lanza el autor en este libro que
contiene una historia de esas que pueden leerse mansamente, si es que vale la
apreciación. Es que “El sentido de un final” (Ediatorial Anagrama), de Julian Barnes,
es ideal para leerlo con una lapicera en la mano. Ocurre que desfilan en sus
menos de 200 páginas personajes que entran y salen, pero que siempre están. Aún
en su ausencia.
